viernes, 7 de febrero de 2014

Mi oración fue escuchada...

¡Bendito seas, Dios mío,
por atender a mis ruegos!
Tú eres mi fuerza;
me proteges como un escudo.
En ti confío de corazón,
pues de ti recibo ayuda.
El corazón se me llena de alegría,
por eso te alabo en mis cantos...  
(Salmos 28:6-7 TLA)

   Hace exactamente 7 meses compartí lo que desde mi dolor era una oración de clamor (Señor, pero..), hoy puedo ver con claridad que fue respondida. Comparto ahora desde mi alegría una oración de gratitud por ello. 

Mi Oración...

Señor, gracias porque tienes el control de todo, 
Te alabo porque sé que lo tienes y siempre me lo has demostrado, 
Señor, hay tanto que yo aún no entiendo. 
Y aunque sigo teniendo esas conclusiones lógicas en mi mente 
me has enseñado a no depender de ellas.
Señor, cada vez que vino la angustia tú fuiste
(y seguirás siendo) mi calma más allá de la razón

 Señor, gracias por ser el amor supremo y el abrazo constante, 
Te alabo porque lo vivo y me lo demuestras cada día, 
Señor, tus afectos disiparon el dolor, 
No dejaste que mi corazón se cerrara,
Ni que la esperanza que pusiste en él se corrompiera, tú la aumentaste. 
Señor,  he aprendido a no mirar mis circunstancias, 
Sino que a ir viendo la vida a través del filtro del amor de Cristo. 
   
Señor, gracias por ser perdón y misericordia 
Te alabo porque por ello vivo y más que nunca me lo has demostrado 
Señor,  aunque aún me cuesta, ya no me olvido de dar lo mismo a los que me dañan 
Gracias por hacerme ir más allá de mis propios juicios 
Gracias por enseñarme a perdonar  y a perdonarme 
En tus fuerzas si puedo 
Aquí sigue estando mi corazón, aún más dispuesto.     

Señor,   gracias por ser  fuerte y sabio 
Te alabo porque me sostienes y siempre me lo has demostrado. 
Señor, sé que soy frágil, pero tú estuviste (y estarás) conmigo en mi adversidad 
Gracias por darme el valor de aferrarme a tu fortaleza y dejar de buscar la mía 
Gracias por no dejar que las vivencias me endurecieran y adquiera posturas o mascaras 
Gracias por que me has hecho adquirir más sabiduría y más sinceridad 
Señor, gracias porque por sobre todo ha prevalecido tu palabra y tu verdad.   

Señor, me has dejado verte en todas mis circunstancias. 
¡Señor, Gloría a ti!  ¡Tú Gloria es por sobre todo y más allá de todo!
Señor, Gracias porque tú eres mi SEÑOR. 
Amén!

jueves, 6 de febrero de 2014

Dar frutos ¿...?

... ¿Dar frutos será la actividad vital de un árbol?... ¿Nosotros damos frutos? 

¿Has dado frutos?  He escuchado esta pregunta muchas veces, y me he dicho: No porque no soy árbol ajajajaja (ok, es fome)… ya en serio  ¿A qué se refieren cuando preguntan esto?  ¿Qué es un fruto? y ¿Por qué yo debería darlos? He notado que cada vez que alguien habla de fruto o pregunta por frutos se refiere a los “frutos del espíritu” que menciona el texto bíblico y a que si se ha “compartido el evangelio a otras personas”.

   Los frutos del espíritu serían, según el texto bíblico: "amor, alegría (gozo), paz, paciencia, amabilidad (benignidad), bondad, fidelidad (fe),  humildad (mansedumbre) y dominio propio (templanza)" (Gálatas 5:22 NVI)  y "... toda bondad, justicia y verdad" (Filipenses 5:9 NVI)

  Al ver cuáles son los “frutos” creo que cualquiera persona, consideraría que son las cosas que te harán ser un mejor ser humano  y ante ello no hay cuestionamiento, es más, creo que la mayoría de nosotros (cristianos o no) aspiramos a tener esas “cualidades”. Además, teniendo esas cualidades demostraremos y compartiremos el evangelio con otros. ¡Todo calza!

   Pero... entonces por qué la pregunta ¿Has dado frutos? me molestaba tanto. Pues porque me hacía ver los “frutos” como “una lista de cualidades” que, al analizarme sinceramente, no cumplía. La pregunta se transformaba en una especie de sentencia que  me forzaba a evaluarme, a ver que no tengo muchos frutos y a forzarme a producirlos… pero epa! eso es antinatural ¿Qué árbol se esfuerza por dar frutos?... pues ninguno… entonces ¿Cuál es la actividad vital del árbol?  Es aquí donde va lo nuevo para mí (que es muy obvio para muchos, pero yo lo acabo de descubrir).

  La actividad vita del árbol es, simplemente, lo vital, osea, mantenerse vivo.  El árbol sólo debe buscar el agua suficiente a través de sus raíces y la luz de sol suficiente a través de sus hojas, hacer esto lo mantendrá vivo y ayudará a su desarrollo y crecimiento.  Entonces, un árbol que se nutre dará frutos como consecuencia natural de su desarrollo. El árbol no anda esforzándose por producir sus frutos, el sólo se alimenta.

   Ok, no somos árboles, pero la analogía del fruto es válida si nos vemos a nosotros mismos como estos seres vegetales. Desde esa perspectiva, no debo esforzarme por cumplir “una lista de cualidades” o forzarme a tener “comportamientos correctos” que den cuenta de esas cualidades. No está en mi esfuerzo, los frutos son resultado del desarrollo natural y el desarrollo natural se da como consecuencia de la alimentación suficiente,  es decir de estar nutridos.

Entonces… ¿Qué es lo que yo debo hacer?  Yo debo alimentarme de Cristo, sólo así estaré nutrida y saludable para tener un desarrollo normal.  Jesús dijo: “Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí. »Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada” (Juan 15:4-5 NVI).

   Comprender esto me alivio ¡rayos… es horrible vivir tratando de cumplir con una lista de cualidades¡ Se trata de nutrirme de la fuente de vida, de permanecer en comunión con el Padre con la certeza de que he sido reconciliada con Dios sólo a través de Jesucristo y que en mí mora el consolador que me ayuda a vivir de la forma que Dios quiere que viva.

   ¿Pero cómo me nutro?  Creo que implica varias cosas, pero de forma práctica es  rendir mi corazón a diario, relacionarme con Dios a través de una oración sincera y de meditar en su palabra… esto tendrá como consecuencia los frutos del espíritu en mi corazón que se harán visibles en actos concretos en la cotidianidad de mi vida… “El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él” (Juan 14:23 NVI) Pero ¡ojo¡ el foco no está que  queramos dar frutos, sino en que permaneciendo en Él lo natural es que los demos.

    Esto no significa que los frutos del espíritu se darán de forma progresiva en un tiempo extenso, sino que se darán como consecuencia natural sin estar determinado por la temporalidad. Esto es diario, cada día debo alimentarme de Cristo para permanecer en él y ser un árbol nutrido y saludable.

   Si en comunión con Él, aprendo y vivo su palabra seré….

… como el árbol
    plantado a la orilla de un río
que, cuando llega su tiempo, da fruto
    y sus hojas jamás se marchitan.
    ¡Todo cuanto hace prospera!
      (Salmo 1:3 NVI)

Quizá la pregunta correcta no es ¿Has dado fruto? 
sino ¿Te has alimentado de Jesús?

sábado, 18 de enero de 2014

Un corazón Agradecido

Aunque ya estamos a casi mitad del primer mes del 2014 necesito dar gracias por el 2013 y dejar por escrito la constancia de mi gratitud, para NO olvidarla y poder recordarla en esos momentos en los que uno sí olvida todas las bellas cosas.
"BENDICE alma mía al SEÑOR y NO OLVIDES ninguna de sus bondades..."♡ 

   El 2013 fue un año en el que me pareció haber vivido 1000 días… porque ¿cómo es que alcanzan tan sólo 365 días para vivir tantas cosas?... fueron muchas, muchas cosas, pero todas, todas, todas tienen un mismo fin y significado para mí, me llevaron a aprender a confiar en el único ser que me amará incondicionalmente, Dios… y a disfrutar de todos aquellos seres que no son incondicionales, pero que se acercan mucho a ello… mis queridos amigos y mi familia.


Destaco 5 cosas de mi año: 


1) Año en que Narnia se hizo más real en mi mundo: Comencé mi labor como obrera de la misión estudiantil y sí, vivo intentando ver a Aslan en todas las cosas de este mundo. La misión comenzó junto a otras cuatro personas Frano, Paula, Marco, Daniel y Hans con los que aprendí que dos (6 en este caso) son más fuertes que uno y a, simplemente, estar dispuesta; juntos hemos visto la misericordia de Dios en la misión estudiantil de Chile. Pero Narnia no se limitaba a ellos, en un viaje de un mes a Venezuela comprendí que la presencia de Aslan estaba en todo el mundo y que la aventura la vivía junto a los demás soñadores de latinoamerica. Aprendí a disfrutar la gracia de la comunidad, mis parámetros de lo conocido crecieron y mi corazón se ensancho.  La cotidiana aventura en Narnia es maravillosa y para mi es posible vivirla porque existe un batallón detrás mio; un grupo de colaboradores, de amigos, de hermanos y de familia apoyándome.  Aslan es tan real y todos los días siento su abrazo a través de ellos.

2) Año en que comencé a sacar lo que sobraba de mi vida: Tiempos turbulentos, tiempos en calma; tiempos en que, con el dolor característico de estos procesos, comencé a abandonar los pesos del pasado que no me permitían volar y en que, con la alegría característica de la libertad, he aprendido a volar de mejor forma. Proceso que sigue  en curso.

3) Año en que supe que la vida se celebra y el dolor siempre pasa: Fue particularmente un año difícil en mi salud física y mi estabilidad emocional, pero la debilidad de mi cuerpo y la fragilidad de mi corazón me permitieron ver fuerzas mayores que me sostenían. Vi a Dios sosteniéndome y dándome alivio en la ternura de un abrazos, en las palabras certeras y en los silencios precisos de aquellos que me aman  e incluso en mis momentos de soledad conmigo misma. Y aunque en momentos creí morir de dolor (del cuerpo y el corazón), hoy me siento más viva que nunca y agradecida de todo.

4) Año en que me he comenzado a amar: Con todos los diferentes procesos vividos he comenzado a amarme, a amar esas cosas bellas de mí, a aceptar las que no me gustan tanto, a asumir las que de lleno son feas (y hay que mejorar) y a agradecer las que son simplemente obra de Dios y fruto de la vida. La libertad de ser perfectamente real con mis imperfecciones ante los demás y de, con gratitud, aplaudirme mis propios logros cuando los tengo  es simple consecuencia de comenzar a amarme como Jesús me ama, aunque sea tan solo un poco.

5) Año en que descubrí que aunque no tenía raíces, sí tenía alas: Viajar se convirtió en mi actividad favorita, y aunque en su mayoría lo hago por trabajo (trabajo que amo) es un placer. Conocer la otredad te da sentido de pertenencia, te permite ensanchar el corazón y la mente,  te da conciencia de lo pequeñito que somos  cada uno por si solo y de lo grande que podemos ser todos juntos, de lo grande que es Dios y de lo maravilloso que es su creación. Viaje de forma literal de Arica a P. Arenas, conocí la zona sur de Perú y varios estados de Venezuela, volé sobre otros tantos lugares, conocí los arboles de muchos amigos y fue un placer volver al nido de mis padres. Destaco en especial mi viaje a Macchu Picchu porque allí vi la maravilla de la creación del hombre y la aún más maravillosa creación de Dios. Y lo más genial, todos esos viajes sin tener lucas (dinero) ¿cómo? Ni idea, pero Dios me bendijo.  
   El 2013 fue un año agridulce, cosa amargas y dulces entremezcladas, tuve todo tipo de emociones que no me cabían en el pecho. Me reí a gritos y lloré a gritos; me sentí morir en algunos momentos y en otros me sentí tan viva; en momentos perdí la esperanza y  luego la esperanza me encontró a mí; en momentos ni sabía quién era yo, pero luego vi tan clara mi verdadera identidad;  en momentos quise abrazos y en otros quise más abrazos aún ajajajaja…  Al mirar hacia atrás sólo me queda por decir… Mi corazón está agradecido… lleno de esperanza, de ansiedad calmada y de una nueva confianza.
 “Sus Misericordias son nuevas cada día”

y ahora



domingo, 12 de enero de 2014

¿Por qué es tan complicado decidir?

   En esas instancias donde hay que tomar decisiones en el ahora, pero que sabes que tendrán trascendencia en el futuro... que daríamos por recibir algo que nos dijera que hacer y cómo actuar, algo que nos liberara pronto del conflicto de decidir.
   En mi vida de seudo-adulta, ósea, mi año sabático post-liceo y la etapa universitaria  (que termino el primer semestre del 2013) siempre estuve  en constante conflicto con mi presente-futuro, es decir, con esas decisiones que se deben tomar en el ahora, pero que sabes que tendrán una trascendencia importante en tu futuro.  No digo que haya sido algo negativo, solo menciono que me conflictuaba estar frente a las múltiples opciones que se me ofrecían y no tener ni idea de cuál elegir.

   Diré algo que, aunque escuche millones de veces en la boca de otros, sólo hoy me hace sentido,  “Esas etapas conflictivas son parte vital de la vida y a la larga, aunque no las disfruté en el momento que las viví, son algo muy positivo. Me obligaron a meditar, me obligaron a buscar a Dios más intensamente, aunque fuera sólo por el interés de una respuesta. Me llevaron, de una u otra forma, a depender de Dios, no sin molestias, incomodidades y angustias, pero con una inmensa paz y alivio como resultado del proceso” y como todo en la vida sé que todo ese proceso se repetirá nuevamente, no de la misma forma, ahora deberá ser con matices distintos -porque algo debo haber aprendido con todo y sí de verdad aprendí deberé afrontarlo aunque sea un poquito diferente- pero eso lo veré cuando ocurra…

   A la hora de decidir, descubrí que para mí, había dos instancias diferentes muy bien definidas. Una era que, simplemente, necesitaba tiempo para tomar la decisión y otra era que yo procrastinaba cuando tenía que tomar la decisión. Con respecto a la procrastinación me costó entender mis propias razones para hacerlo, pero finalmente encontré estás:
  • No querer asumir las consecuencias: Cuando se está frente a la necesidad de una decisión uno debe “decidir”, es algo obvio para la mayoría, pero la verdad, no era tan obvio para mí. Yo siempre pasaba por momentos en los que estaba aterrada de decidir, muchas veces simplemente no elegí ninguna opción y deje que las cosas pasarán. Lo que yo no sabía, o de lo que no me daba cuanta, era que no tomar ninguna opción también era decidir por una opción.  La opción que estaba tomando era no ser un participante activa de mi propia vida. Para mí era mucho más fácil o quizá no fácil, pero sí más seguro, que “otros”  decidieran por mi ¿Por qué? Porque mientras se es un seudo-adulto uno no siempre carga con los resultados y las consecuencias de sus decisiones. Decidir implica cargar con las consecuencias de nuestras decisiones,  sí son positivas entonces me auto-felicito ¿pero qué pasa si son negativas?... rayos, cargar en mi conciencia con la responsabilidad de que YO elegí mal, nooo! Es mucho mejor que cuando las cosas salgan mal y debemos asumir una consecuencia, esa consecuencia sea culpa del otro y no mía.
  • No querer decepcionar: ¿Por qué no quería equivocarme? Pues porque eso implicaba en algunos casos haber perdido para siempre la opción correcta,  pero sobre todo, porque implicaba quebrar la imagen que yo misma tenía de mí y eventualmente decepcionar a otros. No quería arriesgarme a perder a los otros (bueno, a los otros que son importantes y, de vez en cuando, a esos que realmente no importaban tanto). Era esa necesidad de agradar a los demás.
   Estas dos razones, entre otras, me detenían para tomar las decisiones que debía tomar.  La raíz de todo eso era “el miedo”…  rayos, el miedo sí ocupaba un gran lugar en mis momentos críticos. Miedo a equivocarme, miedo a cargar con  mis equivocaciones, miedo a decepcionar a los demás y a mí misma.  El miedo me congelaba y no me permitía actuar.

   Pero como podía ser presa de mi miedo si soy una persona que ha recibido la libertad en Cristo. Pues por eso mismo, porque la libertad es EN Cristo y sin mirarlo a Él, difícilmente podía vencer mis miedos.  Cuando comencé a mirar más a Jesús y menos a mí me fui liberando de mis miedos.  Yo tenía miedo de decepcionar a los demás, no dar a la talla de lo que se esperaba de mí, pero… en realidad, ¿qué era lo que se esperaba de mí? ¿Se esperaba realmente algo o yo me estaba creyendo ese cuento? y si lo otros realmente esperaban algo... ¿por qué yo me estaba obligando a cumplir con eso?  Lo que yo realmente esperaba era ser aprobada, lo cual no es malo, pero estaba mal enfocada sobre “de quién debía recibir esa aprobación”.  Al mirar a Jesús me di cuenta de que Él no me exigía nada de lo que yo me estaba exigiendo, de que Él no me pedía más de lo que yo podía dar, de que no necesitaba agradar al resto sino que sólo debía agradarlo a Él  y que agradarlo implicaba hacer las cosas por “amor” y no por “temor”.

   Comprendí que sí tenía que ser una participante activa de mi propia vida, de que no se valía dejar el peso a los demás de mis consecuencias y que mis decisiones YO las tomaba, pero que sí miraba a Jesús podía ser orientada en cuales y como tomarlas. Ser guiada implicaba dejarme guiar, que es lo que quizás más me cuesta. Mis decisiones podían ser guiadas por las enseñanzas que Dios me dejaba en su palabra, pero no bastaba sólo con eso, debían dejar de actuar por "temor" y hacerlas por “amor”. Eso no garantiza que no pueda equivocarme y que no me pesarán mis consecuencias, pero si me da la paz de saber que no lo estaré enfrentando sola. Y digo esto como para quien esa información y vivencia no era nueva, como quien ha vivido muchos años siendo cristiana y siempre intentaba confiar y ser guiada por Dios y que sabía que Él siempre estaría ahí para mí, pero que al no enfocarse en la persona correcta no podía vivirlo en plenitud. Estaba enfocada en la persona incorrecta, estaba enfocada en mi o en otros, pero no en Jesús.

   Enfocarnos en Jesús inevitablemente disipará los miedos y traerá las motivaciones correctas a nuestro corazón. Enfocarnos en Jesús no es solo mentalizarse en pensar en Jesús, sino enfocarnos en la grandeza de su sacrificio y las bellas consecuencias que eso trae a nuestras vidas, es alimentarnos de sus enseñanzas a diario, es poder ver que Dios es más grande que todo lo que vivamos, pero que nada de lo que vivamos le es ajeno a Él. Si estás en una de esas decisiones enfócate en lo importante, reenfócate en lo vital. Mi reflexión no te ofrece una respuesta, ni una solución específica a tu situación en particular, pero si una experiencia que de seguro es similar a la tuya y que me dio a mí la solución concreta y universal a todas las instancias conflictivas en las que debo tomar decisiones:


 “Enfocarse en Jesús”.
y así dejar de hacer y decidir por temor y comenzar a hacerlo por amor

jueves, 3 de octubre de 2013

Para que no ignoremos ni olvidemos lo ocurrido. "Testimonio gebeuista asesinado el 11Sept.73" (por Josué Fonseca)

Hace unos minutos  llego a mi bandeja de entrada un documento adjunto a este mensaje:
Les ruego que hagan conocer este artículo entre quienes quieran
distribuir esto, pero en especial a los actuales estudiantes.
"Bienaventurados los que mueren en el Señor..." Apoc.14:13.

Paz.
Pr. Josué Fonseca (ex Secr.Gral GBUCH 1977-1988)
Lo leí y creo que mis propios comentarios ya sobran, lo comparto. Este, quizá, no es el medio más adecuado, pero es el que está a mi alcance. Si pueden compartirlo !Háganlo¡ 


FELIPE CAMPOS: GEBEUISTA ASESINADO el 11Sept.73.
Por Josué Fonseca


Felipe Porfirio Campos Carrillo era un joven que vino becado a Chile desde Guayaquil, Ecuador, para estudiar Kinesiología en la Universidad de Concepción en Marzo 1973 proveniente de una familia de profunda raíz evangélica por lo cual se integró de inmediato al GBU local. Junto a su amigo Jimmy Torres murió por torturas el 20 de Septiembre de 1973 en la Cuarta (hoy Primera) Comisaría de Carabineros de Concepción, Salas esq. San Martín.

Yo estuve con él ese mismo día martes 11 de Septiembre al mediodía, compartimos una manzana en la esquina del hospital regional. Me contó que escapó desde su cabina (las residencias estudiantiles) por los cerros junto a otros estudiantes, bajó a la ciudad por Agüita de la Perdiz y volvió al centro.
No sabía qué hacer. Le sugerí irse a la casa de los hermanos Salamanca y así hizo.

En 1990 empezamos a poner su caso en la Comisión Rettig, la que finalmente consignó lo siguiente: “El 20 de septiembre de 1973 fueron encontrados en la ribera sur del río Bio-Bio los cuerpos sin vida de Felipe Porfirio CAMPOS CARRILLO, 23 años, estudiante de Kinesiología y Freddy Jimmy TORRES VILLALBA, 19 años, estudiante de Ingeniería, ambos de nacionalidad ecuatoriana. Los cadáveres presentaban múltiples heridas de bala. La prensa local tituló; "Hallan a dos extremistas acribillados a bala". Un diario nacional, por su parte, señaló el 28 de septiembre de l973 que ambos jóvenes no eran "extremistas, pero que vivían con elementos que sí lo eran y que habrían sido víctimas de una venganza
política". A través de testimonios verosímiles, esta Comisión ha podido acreditar que ambos estudiantes estuvieron recluidos en la Cuarta Comisaría de Carabineros de Concepción.
Así, a esta Comisión le asiste la convicción que Felipe Campos y Freddy Torres fueron ejecutados por agentes del Estado, quienes violaron su derecho a la vida. Se funda tal convicción en el hecho cierto de sus muertes por múltiples heridas a bala; en que está acreditada su reclusión en manos de Carabineros; y en el uso a nivel nacional de procedimientos similares con ciudadanos extranjeros residentes en el país y la existencia de varios hechos de la misma naturaleza en esta zona”. Informe Rettig.=

Nos movilizamos junto a algunos profesionales evangélicos exGBUistas como Abel Contreras quien trabajaba en la Vicaría de Concepción, y el abogado Álvaro Rodríguez. La familia Campos me dio amplios poderes legales para representarles, y exigimos justicia. El caso se llevó a la corte de Coronel. Conversamos con el Juez de Apelaciones Sr. Carlos Aldana. Los imputados fueron el Coronel de Carabineros Fernando Pinares, los capitanes Sergio Arévalo Cid y Alex Graft, y el teniente Roberto Ricotti. Todo esto se puede leer en memoriaviva.com Los nombres de Felipe y Jimmy también se leen en el Memorial del Cementerio General en Santiago. La Vicaría de la Solidaridad de Concepción, con Abel a la cabeza, hizo gran parte para que este caso ingresara a la Comisión Rettig.

La Ley de Reparación 19123 se tramitó por tres años lográndose una indemnización y pensión vitalicia para su madre, Sra Ruth Falquez vda de Campos. Conversamos con la familia Torres, pero ellos quisieron hacer la defensa por su lado. El 26 Junio de 1995 organizamos un Acto de Reparación del Buen Nombre, como dice la Ley, que se efectuó en Miguel Claro 614, Providencia con asistencia del exPresidente Patricio Aylwin, varios diputados y de David Campos, un hermano que vino del Ecuador, quien recibió los beneficios de manos de don Patricio, lo que fue registrado por la prensa. Aquel día, el pastor Guillermo Catalán hizo la oración de perdón y reconciliación.

Volviendo a los hechos. Les sugirieron a Felipe y Jimmy que se fueran a Los Ángeles, a casa de Joel Salamanca, y allí Felipe cometió un error. Volvió a su cabina para buscar ropas, sacó sus cosas y se fue, sin saber que le seguían. Ambos tomaron el bus Igi-Llaima hacia Los Ángeles, y en el control de Chaimávida los bajaron. Fueron llevados a la Cuarta (hoy Primera) Comisaría de Carabineros, Salas esquina San Martín.

El cuerpo de Felipe fue reconocido en la morgue por su hermano José quien estudiaba cuarto año de medicina, y velado en el templo de la Primera Iglesia Bautista de Concepción, iglesia a la que Felipe pertenecía. El pastor Luis Mussiett Canales (ya fallecido) recibió amenazas para no efectuar los oficios en el templo, pero él respondió: “este joven era de los nuestros, ésta es su iglesia, y el funeral se hace aquí, no se hable más.” José su hermano, la iglesia toda, y universitarios evangélicos participamos de los servicios fúnebres con los ojos llenos de lágrimas. Testimonio gráfico del funeral se encuentra en el diario La Crónica de la época. El Diario El Sur no se quiso comprometer y no publicó el caso. Dado que Felipe era integrante del GBU, Grupo Bíblico Universitario de Concepción, los dirigentes del GBU hicimos una declaración pública repudiando este crimen porque él era un joven evangélico. La Crónica publicó la carta, El Sur otra vez se restó.

Los cuerpos de Felipe y Jimmy fueron encontrados en Boca Sur, baleados con calibre de guerra, partidos por la mitad y sin sangre, lo que daba cuenta que habían muerto en otro lado. Las balas fueron disparadas desde menos de un metro a cuerpos ya muertos para crear un falso escenario. El cuerpo de Felipe tenía huellas de quemaduras de cigarrillos, de torturas por electricidad, múltiples hematomas y balas en el cuerpo y una en la nuca. 

El Embajador del Ecuador, un exmilitar, telefoneó a casa de los Campos en Guayaquil para informar de la muerte del hijo, y les hizo conocer que el gobierno militar no autorizaba la repatriación del cuerpo, sino solamente de sus cenizas. La familia de nueve hijos reunida oía las palabras del Embajador, el padre de familia, Don Felipe, se desmayó. Ellos debían decidir, o se sepulta en Chile o se incinera. La familia le pidió un momento al Embajador, se tomaron de las manos, oraron a Dios, y llorando contestaron “que lo incineren porque lo queremos tener con nosotros”. Y así se hizo, bajo la mirada cómplice del Embajador. 

Felipe era un joven lleno de vitalidad que había jugado profesionalmente por el club de futbol Barcelona del Ecuador, y quería ser Kinesiólogo deportivo. Era fiel miembro de nuestra iglesia, a la cual siempre asistía acompañado de Jimmy, su compatriota. Felipe nos enseñó una canción: ‘Oh que amor, que inmenso amor, el de mi Salvador”, con una desafinación tal que nos hacía reír por lo mal que cantaba. Era estudioso, y amigo de todos. No fallaba a las reuniones de oración del GBU en el campanil al mediodía, y a las actividades cristianas universitarias y al grupo de jóvenes de la iglesia. Cuando supimos de su asesinato nos sentimos devastados, porque nosotros también teníamos 20 años.

¿Qué aprendimos? Que la crueldad y maldad humana no tienen límite, que los hijos de Dios no estamos exentos, que no tenemos que olvidar un pasado que nunca más se puede volver a repetir, que no debemos abandonar a los nuestros, que debemos siempre defendernos unos a otros, que decir la verdad es parte de la justicia, que el mal no prevalecerá contra los hijos de Dios, y que Dios pagará a cada uno según su justicia, porque ‘el Señor conoce el camino de los justos, mas la senda de los malos perecerá”, Salmo 1:6.

Unos años atrás la Fundación Guayasamín llamó a la familia para preguntarles sobre sus sentimientos. La familia Campos contestó: “Nosotros ya perdonamos a los asesinos”. Ésta fue otra lección… que aún estamos aprendiendo.=
///////////.jf.

martes, 10 de septiembre de 2013

40 años después...


Este año se cumplen 40 años de algo que no viví y que no está en los libros de historia de mi país, pero que está en la consciencia y la boca de todos nosotros… que con mayor o menor intensidad se ha marcado en los corazones. No lo viví, pero es también mi historia.

Nada de lo que diga u opine sobre el golpe de estado y los  17 años que le siguieron será nuevo, realmente fundamentado y definitorio porque todo lo que sé es transmitido de segunda mano, me lo han contado otros y por eso lo que veo es el cumulo de cosas que pasaron por otros ojos. Pero independiente de que yo no pueda tener la versión más objetiva acerca de los hechos pasados, puedo perfectamente hacerme una idea de la situación presente; “Nuestro país está quebrado, porque así están aún los corazones de nuestra gente”.

No tengo gran influencia, no soy líder de opinión, ni tengo el poder de hacer justicia para nadie  y sé que los que lean esto están en la misma situación que yo, pero… ¿podríamos hacer algo más que darle “Like” a los estados de Facebook y  twitear cosas con respecto al tema? ¿Es válido ser pasivos o no tener opinión? ¿Qué se supone que debemos hacer aquellos que tenemos a Cristo por esta situación?

La reflexión de un amigo, Gustavo Sobarzo (Secretario General de GBUCh), responde, de alguna forma, a estás preguntas. Aquí comparto su reflexión:

El próximo año, nuestro Grupo Bíblico Universitario cumple 50 años de vida. De esta edad, deducimos y comprendemos que el ambiente en el cual se gesta el "brazo de la Iglesia en la universidad" no estuvo ajeno a la contingencia nacional. Los diez primeros años del GBU, cuando tal vez no existía conciencia de los alcances futuros que tendría la obra, fueron en un contexto muy politizado, de ideales e ideologías, doctrinas, convicciones y reflexión, en que la Universidad era protagonista de grandes cambios. Aquí es donde hombres y mujeres, que no son escencialmente diferentes a cualquier gbuista de hoy, compartían su fe, la vivían y decían firmemente que DIOS tiene que ver con nuestra vida cotidiana. Esta generación es tal vez una de las más comprometidas con la obra estudiantil. Hasta hoy, muchos de ellos siguen vinculados, apoyando en todo sentido el avance de esta misma labor, en el siglo 21.


La segunda y tercera generación de estudiantes del GBU, vivió el cambio más dramático que ha tenido Chile en el último tiempo. El golpe de estado, con el cual se rompe la democracia chilena, y que remeció profundamente todo nuestro Chile, y desde luego la Universidad. Fue un tiempo violento y triste. Y el GBU no estaba en otro planeta. Sufrió el remezón.  
Quizás pocos GBUistas de hoy conocen el hecho que uno de nuestros hermanos, participante del GBU de Concepción fue asesinado 12 días después del golpe. Felipe Campos es su nombre. Fueron tiempos turbulentos, y este hecho afectó profundamente a sus amigos del núcleo al cuál pertenecía. 

En todo Chile, se cerraron carreras. Otras continuaron irregularmente, con más de la mitad de sus alumnos desaparecidos o detenidos.  
Josué Fonseca, quien fuera el '73 Secretario Ejecutivo del GBU en Concepción, nos cuenta:
"Para los marxistas eramos facistas, y para los de derecha eramos comunistas, siempre nos dieron duro, pero aguantamos; El golpe del 73 me encontro como Sec.Ejecutivo en Conce, junto a otro estudiante, y fuimos ante los rectores delegados (militares) de cada universidad para decir quienes éramos, y qué haciamos; solo un capitan de ejercito que fue nombrado en la UTecnica (hoy UBioBio) no echo de su oficina a punta de metralleta y nos prohibio todo tipo de reunion religiosa. Nosotros cinco nos fuimos inmediatamente detras de ese mismo edificio de rectoria y nos pusimos a orar y llorar, con miedo de los militares."

Mi papá, Jorge Sobarzo, también era estudiante en ese entonces. Él relata que luego del golpe, estaban prohibidas todas las reuniones en la universidad. Mas ellos con admirable convicción, sabían que no podía detenerse la obra cristiana en aquel momento. En la U de Concepción, continuaron reuniéndose. Apenas habían vuelto a clases en Noviembre del '73. Cada semana tenían una reunión de núcleo, amparados en la ayuda de un guardia (quien al parecer era adventista) que les 'avisaba' si venía alguien. Pero no era suficiente. Tenían que orar. Orar por un Chile quebrado. Orar por las familias perseguidas. Orar para que hubiera esperanza.  
Decidieron volver a reunirse, cada día a las 12:00 del día en el Campanil. Sitio emblemático de la universidad. Oraban por aproximadamente 10 minutos. Al principio, eran pocos los que se atrevían a desafiar tan abiertamente en un campus tomado por los militares. Pero con los días fueron más... y luego más... y más... hasta que llegaron a ser casi 200 personas orando en el campanil!...

Mi papá me cuenta que muchos estudiantes aprovechaban (dada la prohibición de hacer reuniones) esta instancia para agruparse y organzarse en sus propios intereses. Y los GBUistas lo sabian!... pero en ese mismo contexto, aprovechaban de compartir la fe... ¡Y muchos conocieron al Cristo vivo! Al que estaba allí con ellos. Al que en medio de ese ambiente de terror, les daba fuerzas y les daba esperanza. 
El GBUCh debía continuar. Había mucho trabajo que hacer. El '74 se realizó el Congreso Nacional en Concepción. Un grupo pequeño de estudiantes salió en una citroneta a buscar provisiones a los grupos locales desde Valparaíso al sur. Mi papá, Josué Fonseca, Tito Zabala y Carlos Astudillo viajaron para visitar a hermanos, núcleos e iglesias. En tiempos de toque de queda y de amenaza constante, no fue fácil. Pero lo hicieron. Sabían que había algo que valía la pena
Más allá de lo anecdótico que hoy puede parecernos varias cosas que pudieran contar los GBUistas de aquella época, hoy hago este relato porque creo que hay cosas que podemos rescatar.
-La generación de estudiantes de hoy no vivieron el golpe militar, sin embargo creo necesario que recordemos que es un hecho que hasta hoy (aunque algunos quieran hacernos creer que es un capítulo cerrado) marca a los chilenos y en especial al universitario chileno. 
-Tenemos una responsabilidad como cristianos de oír los clamores de nuestro contexto. Y en ocasiones también de hacerlos nuestros propios clamores. Y hoy somos testigos de que hay clamores... de justicia, de dolor, de ser oídos. Y otros clamores también... de rencor, de orgullo, de derrota, de hastío.  
-Los GBUistas de ese entonces, así como hoy, son de distintos colores políticos. Pero esto no impide (o no debería ser impedimento) de involucrarnos. Ellos no se enajenaron... no tenían alternativa. Chile entero hoy recuerda lo que pasó hace 40 años. ¿Puede el GBU hacer como que no pasa nada? Abramos nuestros ojos y oídos. Toquemos. Estemos presentes. 
-Esa generación de estudiantes no eran necesariamente más valientes que la actual. Simplemente les tocó. Pero ellos fueron capaces de oír la voz de Dios, y responder. Varios de ellos hicieron cosas bien concretas, sobretodo en los años que siguieron. Pero en ese momento... la labor que cumplieron fue sencilla, quizás pequeña para algunos, pero fue lo que era necesario. Sembrar esperanza.

Y yo creo que eso es lo que el GBU tiene que hacer hoy, más que nunca. Continuar el trabajo de sembrar la ESPERANZA en la Universidad Chilena. La esperanza que sólo tenemos en Cristo. Nuestro Chile necesita volver a creer. Hay hambre y sed de justicia. Los clamores indican que hay desesperanza de ser oídos y satisfechos. Los jóvenes no creen en quienes serán los futuros gobernantes de nuestro país. Los estudiantes no creen en las instituciones, en la religión, en los políticos. No creen, porque no hay esperanza. O si tienen 'esperanza', hoy la depositan en cosas que por si solas son un espejismo... 
Mi oración, y anhelo de esta generación, es que seamos sembradores de esperanza. 
No nos callemos lo que hemos visto y oído. No nos callemos la esperanza que hay en nosotros.  
40 años después. Eso es lo que debemos hacer como GBU. 
Gustavo Sobarzo. 


Hagamos nuestras estás palabras: 
"No nos callemos lo que hemos visto y oído. 
No nos callemos la esperanza que hay en nosotros."

sábado, 17 de agosto de 2013

Circunstancias dolorosas… salir de la Jaula...

Hay situaciones dolorosas que nos marcan, nos dejan heridas y la lógica no las hace más soportables. Por el contrario, mientras más pensamos en ellas, más dolor nos causan. En estos días he vivido algo de eso y he descubierto más belleza de la que creería que se podía ver en el dolor.

Cada circunstancia dolorosa a pesar de ser única y particular sigue patrones comunes en las consecuencias que en nosotros provoca. Cualquier circunstancia dolorosa nos deja heridas, ya seamos culpables o víctimas o ambas cosas. Toda vivencias deja huellas y las vivencias desagradables nos dejan raíces que hacen que todo lo que vivamos luego tenga un sabor amargo, tenga algo de nostalgia y no lo disfrutemos en su totalidad. Toda circunstancia dolorosa nos deja atados de alguna forma y no podremos seguir a menos que seamos libres de esa jaula que nos ha aprisionado.

Podemos reaccionar evadiendo la realidad o sumiéndonos por entero en ella, pero en ambas opciones llegaremos a escarbar en las razones, en las culpabilidades, en los motivos y las decisiones. Los ¿Por qué? ¿Para qué? y ¿Cómo? Inundan nuestra mente y se mantienen como un constante. Escarbar no nos hará libres porque NO se trata de saber y saber y saber, se trata de comprender. Pero no sólo comprender las circunstancias, porque puede que ni siquiera podamos comprenderlas, sino comprender la trascendencia de ello en nuestra vida. En el mapa de nuestra vida ¿Dónde se ubica esto que hemos vivido? dentro de mis circunstancias ¿Qué se supone que aprenda? Y Dios… ¿Él tiene que ver con esto?

Es en este paso donde se necesita ser honestos, ser descarnadamente honestos con nosotros mismos  y buscar la verdad de esas preguntas, no la verdad que nos conforme, sino que la “verdad”. La confusión es común y es por eso que necesitamos ayuda externa, por nosotros mismos no llegaremos a la verdad. En mi caso dos cosas son fundamentales: La comunidad y la palabra.

La comunidad conformada por aquellos que nos aman, somos seres sociales y necesitamos de los otros. Ellos nos  brindaran los brazos donde cobijarnos y las palabras suaves o duras que necesitamos porque de seguro ellos podrán ser más objetivos que nosotros al ver la realidad. Por otra parte, la verdad de nuestras circunstancias es superada por una verdad suprema y esta está contenida en la palabra “cuando el corazón se desequilibra, cuando el mundo se desordena, la palabra trae orden tanto a fuera como a dentro” (Como pastorear y ser pastoreados, Jorge Atinencia). Pero como es común, no recordaremos esto cuando estemos confundidos y la comunidad será quien nos lo recuerde.

La búsqueda de la verdad debe llevaros a la libertad, pero hay un paso previo “el perdón. Toda circunstancia dolorosa deja heridas y hay culpables de esas heridas a quien debemos perdonar. Ese culpable puede ser otro o podemos ser nosotros mismos. Mientras no perdonemos no seremos libres de la jaula. La jaula no sólo es el dolor sino la culpabilidad. La mayor verdad contenida en la palabra es la redención, Jesús nos ha redimido de las culpabilidades. Él ha venido para que seamos libres “Jesús: … me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos, dar vista a los ciegos o poner en libertad a los oprimidos” (Lucas 4: 18)

Aquello que te dañó fue redimido, aquel que te dañó fue redimido. Eso debes creerlo porque esto es sólo asunto de fe. Perdonar no es un obsequio sólo para quien recibe el perdón, sino también para quien perdona. Perdonar nos hace libres. Perdonar  es dejar que la herida sane, que la herida sane quita el dolor, cuando el dolor se va la circunstancia ya ha pasado. Es ahí donde podemos ver que hemos aprendido y seguir, no seguiremos como antes, quedarán cicatrices que serán muestra de que hemos superado algo, hemos vivido y hemos crecido “todo tiene su tiempo… el momento en que se hiere, y el momento en que se sana…  el momento en que se llora, y el momento en que se ríe.."(Eclesiastés 3)

Jesús ha redimido TODO… esto que vives también.